#ClaroGate es la señal

¿Cuál señal? —se preguntarán algunos. Pues me refiero a una que muchos, muchos esperabamos.


En días como los que vivimos, donde la privacidad, más que un elemento clave es un tesoro invaluable, la irresponsabilidad de las empresas y medios en los que confiamos de los que esperamos buen rendimiento y apoyo reluce una y otra vez. Al parecer, no hubo mejor día que ayer para traer a la luz esta desgradable e inesperada noticia. Cuando todos creíamos que una boda real que alcanzaría un rating astronómico y una beatifación histórica que será filmada en 3D serían los únicos titulares que extenuarían nuestras dominicanas mentes, emerge de la nada un extraño hashtag (y un respectivo pero no tan protagónico hermano): #ClaroGate y #ClaroLeaks, respectivamente.

 

No voy a explicar de qué trata esto, varios blogueros de peso ya se han encargado de dicha tarea, y dicho sea de paso, obviada —esa palabra la siento floja— por casi todos nuestros medios de comunicación, a los que sólo les gusta cantaletear a la población cuando/como les da la gana y de acuerdo a su conveniencia. Por si aún no están informados, al final añadiré algunos enlaces que sí podrán describir el #ClaroGate (toda una joya de noticia).

Antes de inmiscuirnos en la parte céntrica de este post puede que reboten muchas preguntas en nuestras cabezas, desde privacidad hasta moralidad. Hasta aquí es normal, todos nos preocupamos por nuestra seguridad tan poco valorada actualmente, pues ante situaciones como ésta, dicho mensajes de texto (SMS) quizás puedan ser fútiles e insignificantes en ciertos casos, pero ¿qué hay de aquellos dónde se involucran direcciones, montos de efectivo, números de tarjetas de crédito, otros números de móviles, personas, etc.?

Lo que todo el que se ha hecho eco de esta invasión quiere dejar dicho es que lo que decimos también puede afectarnos, y no por nuestra culpa, sino por la de una empresa que si bien puede tener charlatanes e inmorales dentro de sus filas también raya en la mismísima desvergüenza y sinvergonzería por sí misma. El siglo XXI no es para que nadie haga lo que se le venga en gana, el peligro es mayor que nunca y hay que tener cuidado con este tipo de temas.

Ahora bien, admitimos y entendemos que dentro de unos días —quizás en menos— lo ocurrido puede que sea historia y que nuestros nietos ni lleguen a enterarse de esta barbarie. Pero si se decide actuar quizás sea el humilde inicio de un cambio; esa es la señal a la que me refiero y por favor no me malinterpreten. Nos hemos convencido por completo: el gobierno oculta lo que quiere, las medios ocultan lo que quieren, ¡pero que las telcos tambien oculten lo que quieren ya es el colmo! Ya no es hora de recapacitar, es hora de actuar y hacer algo no solo por nosotros mismos (solo por ser afectados) sino por nuestra nación en sí.

Esta media isla sufre de acostumbrarse muy rápido a lo malo y debemos revertir eso por el bien de nuestras generaciones sucesoras. Por eso esta señal —inoporturnísima tal vez— es quizás uno de los pocas restantes para que se demande el bien del consumidor, del usuario que se dedica a creer que se está velando por él pero que en realidad ignora lo que sucede tras bastidores. Todos (casi) saben lo que sucedió a Sony y su PlayStation Network y es posible que Microsoft esté en alerta con su Xbox Live, por lo que ningún punto que conserve datos sensibles está exento de ser un blanco jugoso; dicho eso, la estupidez que rodea #ClaroGate puede que sea solo un guiño de aquellos curiosos que querrán buscar más alla en los portales de las telcos, pues ya no se sabe lo que alberguen ellos en sus respectivas webs.

 

En conclusión, no se logrará nada en tanto le duela a un 5% de los usuarios mientras el resto sólo piensa quedarse de brazos cruzados creyendo que nada se puede hacer, yo sí creo que se puede hacer algo. Quizás la desconfianza ya germinó en muchos de nosotros, pero ahora es cuando debemos tomar esta señal, prepararnos y hacer algo por el bien de nuestro país pues al final de cuentas es nuestro propio bien. 

 

P.S.: Como mencione anteriormente, anexo algunos enlaces a otras entradas que explican qué pasó y qué implicaciones tendrá todo esto.